Gestión Ambiental en Playas

MAS ALLÁ DEL TURISMO EN LAS PLAYAS

El rol de la ingeniería sanitaria y ambiental en la sostenibilidad de las playas turísticas es un reto que se debe abordar cuanto antes.

Las recientes inversiones de las instituciones nacionales y locales en el ordenamiento de las playas del país es una bueno noticia, no hay duda, pero que requiere una revisión crítica desde la óptica de la sustentabilidad. Colombia tiene más de 3000 km. de línea de costa, en la cual se encuentran al menos 200 playas de uso turístico. Son los Planes de Ordenamiento Territorial, o el documento que haga sus veces, el que define el uso de las playas de un municipio, siendo el turístico una de las opciones, pero no la única. Sin embargo, no existe un inventario detallado y completo de cuántas playas tenemos en el país, al menos desde los planes de ordenamiento territorial, que son liderados desde el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio.

El mayor avance lo ha realizado el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, quien a partir del Decreto 1766 de 2013 le dio un impulso definitivo al ordenamiento de las playas marítimas. Sin embargo, en los Comités Locales de Organización de Playas establecidos por este decreto, se marginó la participación del sector ambiental, dejándolo relegado a un artículo en que se recuerda que las autoridades ambientales pueden tener algo que decir sobre la sostenibilidad de las playas. Es así que desde ACODAL consideramos relevante alzar la voz por la verdadera inclusión de la perspectiva ambiental en la ordenación de las playas nacionales. Para ello es importante enumerar los aspectos principales que deben tenerse en cuenta para lograr una playa turística que aspire a ser sostenible:

  • Gestión Ambiental:

    Se deben implementar medidas de identificación de impactos significativos que la actividad turística pueda tener sobre el ecosistema de la playa, para luego preparar programas de gestión que prevengan, reduzcan o controlen estos impactos. Las certificaciones tipo ISO 14001 no son extrañas en playas de España o Uruguay, no habría
    porqué pensar que en Colombia no es posible aplicarlas.

  • Calidad Ambiental:

    Aun no es claro quien tiene la competencia de evaluar sistemáticamente la calidad del agua y de la arena en las playas. Varias universidades han realizado investigaciones al respecto, pero más allá del interés académico, debería haber un interés gubernamental de vigilar la calidad ambiental de las playas, de manera que como en los países realmente turísticos, los bañistas no estén bajo continuo riesgo de infección o lesión.

  • Educación Ambiental:

    Se requiere que toda persona que vaya a una playa, bien sea de descanso o a trabajar, comprenda la importancia de la playa como ecosistema. Es fundamental que actividades como las campañas de limpieza de playas no se queden en iniciativas aisladas que retiran un día los residuos de la arena o el fondo marino, pero al día siguiente la situación vuelve a empeorar. Los PRAES de los colegios en las ciudades costeras deberían enfatizar más este cuidado de las playas.

A estos aspectos puntuales, se debe sumar el trascendental componente que la Ingeniería Sanitaria y Ambiental aporta al mantenimiento de las playas. La calidad del agua de baño depende de tres factores: escorrentías fluviales, escorrentías pluviales y vertimientos de aguas residuales. El primero es un problema de escala supramunicipal, que requiere un tratamiento dentro de los Planes de Ordenamiento y Manejo de Cuencas. El segundo y tercero es competencia directa y clara de las empresas de acueducto y alcantarillado, que deben asegurar que todos los vertimientos del alcantarillado pluvial y sanitario lleguen libres de contaminantes al mar.

Otro aspecto de ingeniería sanitaria y ambiental es la limpieza de las playas. Ya el Decreto 2981 de 2013 incluía las playas urbanas dentro de los PGIRS. Sin embargo, los lineamientos para esta aplicación del decreto han sido sumamente generales, dejando a las empresas de aseo sin una guía técnica que les permita cumplir esta obligación, de una manera eficiente y rentable. Los residuos de las playas colombianas son muy variados, de acuerdo al sector costero estudiado, pasando desde
residuos generados por el turismo, que son fáciles de manejar, hasta restos vegetales de gran tamaño o arribazones de algas marinas, que superan cualquier esfuerzo de limpieza manual o incluso mecánica. Nuevamente el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio debe tomar la iniciativa y generar un marco de solución que beneficie a las playas y sus usuarios, en un marco de estabilidad económica para las empresas de aseo.

Queda entonces el escenario de la sostenibilidad de las playas listo para ser trabajado. En ACODAL hemos realizado avances en el tema, desde hace varios años. Sin embargo, nuestra labor como gremio es unir los esfuerzos de nuestros asociados, para acompañar las iniciativas del Estado. Ojalá sea el momento que sepamos cuántas playas turísticas tenemos, para empezar a ordenarlas bajo criterios de verdadera sostenibilidad, que generen el deseado crecimiento verde en nuestras costas.

Maryluz Mejía de Pumarejo
Presidente Ejecutiva de Acodal