Colombia celebra este martes el día de sus recursos hídricos. Estas son los puntos que podrían asegurar no volver a sufrir por su escasez.

 

En 2016, Colombia ha vivido la falta de agua. El Niño puso en evidencia que el país no está preparado para los cada vez más comunes fenómenos climáticos. Las regiones sufrieron una escasez del líquido y alzas en las temperaturas sin antecedentes que han llevado a pensar que tantos años de no cuidar este recurso pueden estar pasando una especie de factura.

Durante muchos años, hizo carrera la frase de que el país era potencia hídrica. La verdad es que a pesar de la enorme riqueza natural, Colombia ha venido perdiendo esa posición privilegiada. “Por cuenta de esa creencia hemos crecido de espaldas a nuestras fuentes de vida y por años ha desperdiciado este recurso”, señala el exdirector del Ideam Ricardo Lozano.

El científico explica que Colombia sí es rico en agua, pero que esta no se encuentra donde viven las personas. Del total de los recursos hídricos, el 70 por ciento es subterránea. De este 30 por ciento restante, el 77 por ciento está en la Amazonia, Pacífico y la Orinoquia, y solo el 22 en la región Andina y Caribe, en donde vive el 80 por ciento de los colombianos.

La distribución de la demanda es totalmente contraria a esa realidad. Mauricio Alviar, rector de la Universidad de Antioquia y experto en recursos naturales, aclara que la sequía se siente porque las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca, los más afectados, surten el 67 por ciento de las necesidades de agua del país. De los 35.987 millones de metros cúbicos que se utilizan al año, el sector agrícola usa el 46,6 por ciento; la generación de energía, el 21,5 por ciento; el sector pecuario, el 8,5 por ciento y los hogares el 8,3 por ciento.

Por eso, en el día mundial del agua muchos han lanzado una voz de alerta. Una de estas es la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, Acodal. Esta consulto con sus expertos cuáles son las diez prioridades o retos que debe emprender el país para atender estructuralmente la coyuntura y el futuro que enfrenta Colombia con respecto a su recurso hídrico. Estos son los resultados:

1. Una reforma Institucional para el agua: Ordenar mejor la distribución de funciones y responsabilidades entre lo nacional y territorial para atender la diversidad del balance hídrico nacional. Esta nueva institucionalidad debería ser definida por una Misión del Agua cuyo Consejo Directivo pudiera ser el Consejo Nacional del Agua creado recientemente en el Plan Nacional de Desarrollo. Esta Misión debería proponer un sistema institucional que diferencie las funciones entre quien planifica, quien regula, quien controla y quien ejecuta.

2. Planeación a diferentes escalas con enfoque de demanda: Planear la oferta y la demanda hídrica nacional con base en planes integrales y sectoriales, atendiendo con prioridad los rezagos de calidad y cobertura en agua potable y saneamiento, en municipios menores y zonas rurales del país.

3. Gestión de Cuenca para mejorar el mercado del agua y su recuperación: Recomponer la gestión del agua por ecosistemas de cuenca para lograr un balance hídrico más equitativo entre consumidores y mejorar su recuperación por efecto de la deforestación, la minería ilegal con un criterio que reconozca que la recuperación de una cuenca no puede estar condicionada a la división política municipal y departamental.

4. Descontaminación del agua: Definir un Plan nacional de descontaminación de la red hídrica nacional bajo criterios de gestión de cuenca, aprovechamiento de economías de escala y gestión regional. Esto significa coordinar desde el nivel nacional la inversión y operación de los sistemas de tratamiento y el control, vigilancia y sanción a quienes descarguen contaminantes por minería ilegal, químicos agroindustriales, descargas sanitarias. Se espera que la Misión del Agua considere la creación de una Superintendencia de Ambiente que vigile a los administradores y usuarios del recurso.

5. Información instrumental: Conocer a escalas más detalladas la situación de la oferta y la demanda hídrica para dar mejores instrumentos para la gestión integral del recurso, el manejo de los riesgos asociados a aprovechar las fortalezas y atender las amenazas.

6. Participación de la Sociedad Civil y organizaciones de base comunitaria: Convocar a la sociedad civil a participar en el diseño de políticas, planes y al seguimiento y control de las ejecuciones orientadas a recuperar el recurso hídrico y a prestar servicios de agua potable y saneamiento básico. Sin esta participación el estado no podrá llegar a lugares apartados del país para ofrecer apoyo financiero, capacitar a las organizaciones autogestoras y controlar la eficiencia, transparencia y eficacia de las inversiones.

7. Asistencia Técnica y Acompañamiento para la operación de sistemas de agua potable y saneamiento a comunidades rurales y municipios menores: Retomar las experiencias del pasado e incorporar nuevas tecnologías y procesos para superar el rezago de las zonas rurales y municipios menores en agua potable y saneamiento. La superación de la brecha que afecta el 23% de la población nacional exige nuevas formas de atención a comunidades negras, indígenas, campesinas y municipios menores que superen el error de realizar inversiones sin fortalecer las organizaciones comunitarias autogestoras de los sistemas y sin capacitar y acompañar las administraciones de municipios menores para operar los sistemas.

8. Formación y experticia en adaptación al cambio y la variabilidad climática: Mejorar la formación del capital humano desde el nivel de Técnicos en comunidades pequeñas hasta el Profesionales y Especialistas, introduciendo reformas en el tipo de asistencia técnica y acompañamiento a comunidades organizadas autogestoras de los servicios de agua y saneamiento hasta la formación profesional y apertura a la experticia internacional en temas de adaptación frente al impacto del calentamiento global y la variabilidad climática.

9. El valor del agua como instrumento al uso eficiente: Asignar precios al agua cruda y potable, con base en principios de equidad y de igualdad real, de tal forma que se instaure un sistema de solidaridad intersectorial y entre territorios desarrollados y rezagados y entre consumidores ricos y pobres. Esto significa entender que grupos de población con grandes carencias, no podrán pagar precios altos por el recurso ni por el agua potable para poder acceder a servicios básicos indispensables para la salud y la vida. En contraste, sectores económicos y usuarios de mayores ingresos deberán pagar un valor del agua más alto que su costo de oportunidad para financiar a quienes en fase de desarrollo inicial no podrán pagar dicho costo.

10. Inversión condicionada a la capacidad de operación de los sistemas: Aprovechar de manera más eficiente los recursos del Presupuesto Nacional, del Sistema General de Regalías y del Sistema General de Participaciones como incentivo positivo que condicione la asignación de recursos a procesos de fortalecimiento institucional y empresarial de la operación de los sistemas e instalaciones de agua potable y saneamiento básico

FUENTE: http://www.semana.com/on-line/vida-moderna/articulo/dia-mundial-del-agua-como-proteger-el-agua-en-colombia/466402