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Tratar las basuras, lucha contrarreloj

por / Lunes, 22 Junio 2015 / Publicado enComunicados Gremiales

Si los municipios clasifican bien los desechos y disminuyen la cantidad de toneladas que trasladan hasta los rellenos, se puede prolongar el servicio en estos depósitos.

Fortalecer el reciclaje para disminuir la cantidad de toneladas de residuos que llegan a los rellenos es una de las estrategias para ampliar su vida útil. / Gobernación de Cundinamarca.

Desde hace una década la Gobernación viene advirtiendo sobre el grave problema que vive el departamento con las basuras: sus rellenos sanitarios sólo tienen una vida útil de 30 años. Cuando pase este tiempo, los 116 municipios no tendrán dónde botar sus residuos. Sin embargo, este plazo podría ampliarse si las poblaciones cumplen con la tarea de clasificar los desechos y si el Gobierno establece una ley que obligue a los mandatarios a priorizar el tema. Por ahora, estas condiciones no se concretan y el tiempo sigue corriendo.

Lo cierto es que la gente tardó en comprender que las miles de toneladas que llegan al día a los rellenos se podrían reutilizar. El relleno sanitario de Nuevo Mondoñedo, a donde llegan al día 1.200 toneladas de residuos sólidos provenientes de 78 municipios, es ejemplo de esto, ya que se hace un gran esfuerzo para que sólo lleguen los residuos que no se pueden aprovechar.

Cambiar el chip y hablar de aprovechamiento, clasificación y compostaje de residuos es un trabajo que le ha costado al departamento $4.000 millones y 15 años de trabajo. Por supuesto, aún hay vacíos y falta presupuesto para que Nuevo Mondoñedo siga siendo ejemplo y así poder alargar un poco su vida útil. Eso cree Bibiana Carvajal, directora de gestión de Recursos Hídricos y Saneamiento Básico de la Secretaría de Ambiente, quien agrega que los esfuerzos han sido mancomunados.

Según cuenta, la falta de una norma nacional respecto al tema llevó al departamento a promover una reglamentación con líneas específicas de aprovechamiento y recuperación de residuos sólidos, además de a realizar un trabajo de capacitación con los municipios y a firmar una alianza con la Embajada de los Países Bajos, que desde 2014 estudia el funcionamiento de Nuevo Mondoñedo.

“En ese convenio estamos haciendo un análisis para las regiones Sabana Centro y Oriente. Los de Países Bajos quedaron fascinados con el funcionamiento de nuestro relleno, aunque hubo recomendaciones, que ya teníamos en la mira, como la de seguir trabajando en la separación en la fuente para que al relleno sólo llegue lo que no se puede aprovechar”, dice la directora.

Holanda es uno de los países líderes en Europa en la gestión de residuos, pues presenta altas tasas de reciclaje (casi 80%), plantas de energía con base en los residuos, altamente eficientes, y una aplicación amplia de instrumentos económicos. Los holandeses han logrado que sólo el 2% de sus residuos lleguen a los rellenos.

Esa es la meta a la que quiere llegar Cundinamarca para evitar una emergencia sanitaria. Por eso la Secretaría de Ambiente anunció descuentos para los municipios que quieran llevar sus residuos separados o disminuyan la cantidad de toneladas. “Si cumplen esta tarea se podría aplazar la fecha de una posible emergencia ambiental. Es importantísimo empezar a reutilizar los residuos”, agrega Carvajal.

¿La única opción?

Tal vez se preguntará por qué sólo se habla de Nuevo Mondoñedo. Si bien hay otros rellenos, como el de Bojacá o Praderas del Magdalena (Girardot), tienen capacidad para recibir residuos por 10 y 20 años respectivamente. Desde la Secretaría se advierte que son pequeños y que el verdadero relleno departamental es Nuevo Mondoñedo.

Por supuesto, tener un solo lugar para los residuos de casi dos millones de personas preocupa. Por eso la Gobernación ha buscado alternativas para construir un relleno similar al de Mondoñedo, pero no ha encontrado dónde. A pesar de esto, se detectaron espacios donde se podrían construir estaciones de transferencia o plantas de aprovechamiento en Zipaquirá, Nemocón y Ubaté, al norte del departamento. Por otro lado, se buscan otras formas de tratar los residuos sin tener que crear rellenos. Para la Secretaría de Ambiente, si bien los rellenos con un buen manejo no producen ningún tipo de contaminación, hay que reinventarse para no depender de ellos en el futuro.

Según la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal), este problema merece la atención urgente de todos los departamentos. En Colombia, según Acodal, se generan casi 31.000 toneladas diarias de residuos, pero sólo se aprovecha el 20% y el resto llega a los rellenos sanitarios. Los cálculos indican que de 11,3 millones de toneladas de basura que se producen al año en Colombia, al menos 9,6 millones se podrían aprovechar.

Lo preocupante es que el 60% de los residuos sólidos en Colombia son orgánicos y allí se está desaprovechando la posibilidad de convertirlos en abonos y agroinsumos. Incluso los que no son orgánicos podrían producir asfalto, materiales de construcción o papel.

Para la asociación, el bajo porcentaje de reciclaje tiene varias explicaciones y barreras que deben ser superadas. Por ejemplo, poco se ha avanzado en aplicar tecnologías adecuadas para los procesos de aprovechamiento y hay poco presupuesto para estos temas medioambientales.

En eso está de acuerdo la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), que ha venido planteando la necesidad de incorporar cambios tecnológicos en los procesos de recolección de basuras. Según esta organización, “se debe adoptar el esquema de recolección mecanizada mediante el uso de contenedores para usuarios comerciales, industriales y residenciales, generando condiciones más seguras para el medio ambiente y los trabajadores de las empresas de aseo”.

Reglamentar es prioridad

Ideas hay. Muchas, por cierto. Pero sin una reglamentación fuerte es muy difícil implementarlas. Aunque por algo se empieza. El año pasado el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible expidieron la resolución 0754, en la que por fin se establece la formulación, implementación, evaluación, seguimiento, control y actualización de planes de gestión para tratar los residuos. Según el Ministerio de Ambiente, uno de los cambios significativos es que los municipios y las ciudades pueden planear el tratamiento de sus desechos dependiendo de su capacidad administrativa. Incluso se habla de crear asociaciones, áreas metropolitanas y regiones para la planificación y la gestión.

Sin embargo, el Gobierno es consciente de que es necesario obligar a los mandatarios a crear sus propios programas, a impulsarlos a través de tecnología de punta y a ser más fuertes con los castigos para quienes no cumplan. Por eso desde el año pasado se vienen adelantando mesas de trabajo para crear un proyecto de ley sobre residuos sólidos, en el que no sólo se traten los asuntos de los rellenos sanitarios, sino también la implementación de nuevas tecnologías para tratar los desechos.

Además se busca consolidar una conciencia ambiental ciudadana. Gabriel Vallejo, ministro de Ambiente, ha reiterado que los grandes cambios ambientales provienen de los hogares. Desde allí se podría reducir el porcentaje de disposición final de residuos en rellenos sanitarios o botaderos a cielo abierto, que conlleva a la generación de sustancias contaminantes derivadas de la descomposición. Y, por otro lado, se lograría aumentar el número de residuos recuperados a través de la actividad de selección, recolección, transporte y clasificación.

Cundinamarca es uno de los actores importantes y espera que sus avances en Nuevo Mondoñedo sigan multiplicándose con el apoyo de la Nación y con el respaldo de una norma que obligue a sus municipios y sus ciudadanos a ser más estrictos con el tratamiento de sus desechos.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/tratar-basuras-lucha-contrarreloj-articulo-567135

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